Desde hace ya bastante tiempo soy usuario de Spotify, un servicio de sobras conocido en la red, que nos permite escuchar cualquier canción presente en su base de datos vía streaming. Recuerdo que cuando empecé a usarlo, fue cuando last.fm decidió cobrar su radio en Europa, y fue una buena alternativa para escuchar música gratis en mi ordenador.

En aquel momento ofrecían una versión premium que únicamente permitía escuchar todas tus playlists sin anuncios, ni sonoros ni gráficos. Obviamente, ni se me pasó por la cabeza pagar por escuchar música las dos horas al día que estoy en casa frente al ordenador. Estoy todo el día fuera, por lo que uso el iPhone para tal menester.

La cosa cambió cuando salió la aplicación del iPhone y el modo offline. Ahora la música ya no solo es audible por streaming, sino que se aloja en tu ordenador para que la puedas escuchar siempre mediante el cliente de Spotify, aunque no se disponga de conexión a Internet. Vamos, que es música con DRM, solo se puede escuchar en según que sitios, como la mayoría de música de la iTunes Store, por ejemplo.

Durante algún tiempo seguí usando el servicio gratuito, poniéndome los dientes largos con las críticas del servicio premium que leía por internet, pero, claro, ¡cómo alguien como yo iba a pagar por la música que escucha, si la puedo obtener legal y gratis por p2p!. Aquí me di cuenta que lo que mas me gustaba de Spotify no es la música, sino el sistema en sí. Además, siempre dije que en el momento que la música tuviera un precio razonable, la compraría. Igual que dije que cuando un sistema operativo tuviera un precio razonable lo compraría, y lo compré, e igual que dije que cuando un Windows me gustara lo usaría, y lo uso en un PC.

Aunque en España no estemos demasiado acostumbrados a la compra de música, en muchos países es algo muy natural, de ahí que tiendas como la archiconocida iTunes Store tenga tantísimo éxito: temas a 0.69€ ¡WoW! Pero claro, escucho demasiada música, y me arruinaría (literalmente) si pretendiera bajármela toda legalmente. Por eso la idea de una tarifa plana de música, como la que tengo en casa con las llamadas nacionales, me gusta tanto. Pero ojo, me gusta única y exclusivamente porque me la puedo llevar de casa en mi móvil como si fuera un reproductor mp3, sino me limitaría a usar la versión free

El cliente de Spotify para Mac

El cliente de Spotify para Mac

Cómo he dicho antes, el sistema que usa Spotify ha cambiado y facilitado la forma que tengo de escuchar música fuera de casa: yo creo cómodamente una lista de reproducción en mi ordenador y al conectar el iPhone por wifi, se me sincronizan en offline todos los temas a una velocidad mas que aceptable. Esto se hace en pocos minutos, no tengo que buscar el disco por un tracker, esperar que se baje, importarlo a iTunes y sincronizar el iPhone, no. Tan solo crear la lista y conectar el iPhone. Y todo esto por, aproximadamente, el precio que me costaría un disco al mes: 9,99€. Trato hecho.

Por supuesto, no es un sistema perfecto, le veo dos desventajas claras: Por un lado aunque el catálogo que tienen es bestialmente extenso, no siempre se encuentra todo. Afortunadamente, la mayoría de música que escucho sí, así que del mal el menos, cuando tenga que escuchar algo que no esté recurriré al “viejo método”.

El otro problema es que el cliente del iPhone es una app normal, por tanto no puede ejecutarse en segundo plano. Si quiero escribir un tweet, mandar un mail o lo que sea mientras escucho alguna playlist estoy jodido. Sal de la aplicación, haz lo que tengas que hacer y vuelve a la aplicación. Esto es más incómodo de lo que pueda parecer, pero en seguida te acostumbras. Esperemos segundo plano disponible en el iPhone próximamente :P

Hoy por hoy estoy contentísimo con el servicio, principalmente por su inmediatez, y porque me centro en lo que quiero, sin apenas preocuparme por nada mas. Dado que lo pago mensualmente, en el momento que haya algo que deje de gustarme, puedo cancelar mi suscripción y prou. Pero no creo que pase :)